Malasaña es uno de esos barrios que todo el mundo conoce aunque no figure en ningún mapa oficial. Es el antiguo barrio de Maravillas, el laberinto de calles estrechas entre Fuencarral y San Bernardo, al norte de la Gran Vía, donde los vecinos se levantaron contra las tropas de Napoleón el 2 de mayo de 1808, donde una costurera de 17 años se convirtió en leyenda y donde, casi dos siglos después, nació buena parte de la movida madrileña. Hoy es sinónimo de bares, tiendas vintage, cafés con solera, librerías, terrazas y vida nocturna.

Pero Malasaña es también un barrio con iglesias barrocas, palacios, un cuartel de Pedro de Ribera convertido en centro cultural, el primer mercado cubierto de Madrid y una larga tradición chispera. En esta guía te contamos de dónde viene su nombre, su historia, qué ver, por qué calles y plazas perderte, cómo llegar, qué comer, cuáles son sus fiestas y qué conviene saber si vives en Malasaña o estás pensando en mudarte.

La muerte de Daoíz en el Parque de Artillería de Monteleón, pintada por Leonardo Alenza hacia 1835
La muerte de Daoíz en el Parque de Artillería de Monteleón, pintada por Leonardo Alenza hacia 1835. Foto: Leonardo Alenza · Public domain · Wikimedia Commons

Malasaña en datos

  • Qué es: una zona del barrio administrativo de Universidad, en el distrito Centro de Madrid. Malasaña no es una entidad administrativa oficial.
  • Nombre histórico: barrio de Maravillas, por un antiguo convento de monjas carmelitas.
  • Límites históricos: las calles de San Bernardo, San Vicente Ferrer, Fuencarral y Carranza, que correspondían a la antigua parroquia de Maravillas. Hoy, por extensión, se considera que llega hasta la Gran Vía y Alberto Aguilera.
  • Corazón: la plaza del Dos de Mayo.
  • Origen del nombre actual: la calle dedicada a Manuela Malasaña, heroína del 2 de mayo de 1808.
  • Metro: Tribunal, Bilbao, Noviciado, San Bernardo, Gran Vía, Callao, Santo Domingo, Plaza de España, Ventura Rodríguez y Argüelles dan servicio al barrio de Universidad.
  • Barrio vecino: Chueca, al otro lado de la calle de Fuencarral.

De dónde viene el nombre de Malasaña

El barrio de Maravillas

El nombre antiguo del barrio, y el que todavía defienden muchos vecinos, es el de Maravillas. Lo cuenta Ramón de Mesonero Romanos en sus Paseos histórico-anecdóticos: venía del nombre popular de un convento de monjas carmelitas situado entre la calle de la Palma Alta y la de San Pedro, que a su vez lo tomaba de una imagen de la Virgen, Nuestra Señora de las Maravillas, venerada en su iglesia. La imagen todavía preside el altar mayor de la iglesia que sobrevive en la esquina de la plaza del Dos de Mayo.

Manuela Malasaña

El nombre de Malasaña llegó después, a partir de la calle que el Ayuntamiento dedicó en 1879 a Juan Malasaña y, desde 1961, a su hija Manuela. Manuela Malasaña Oñoro nació en Madrid el 10 de marzo de 1791. Era hija de un panadero francés, Jean Malesange, cuyo apellido se españolizó como Malasaña, y vivía con su familia en la cuarta planta del número 18 de la calle de San Andrés. Trabajaba como bordadora.

Murió el 2 de mayo de 1808, con 17 años, y sobre su muerte hay dos versiones. Según una, ayudaba a su padre desde el balcón, pasándole pólvora y munición mientras él disparaba contra los franceses, y cayó alcanzada por un disparo. Según la otra, la más extendida, volvía a casa desde el taller cuando una patrulla francesa la registró, encontró las tijeras de costura que llevaba y la ejecutó acusada de «portar armas». Su cuerpo figura con el número 74 en la relación de 409 víctimas de aquella jornada, y fue enterrada en el Hospital de la Buena Dicha, en la calle de Silva.

La calle que lleva su nombre se cruza con la de San Andrés, muy cerca de donde vivía. En los años ochenta, por extensión, todo el barrio de Maravillas empezó a conocerse como Malasaña, en buena parte por la movida madrileña.

¿Universidad o Malasaña?

En el reparto oficial del Ayuntamiento, Malasaña está dentro del barrio de Universidad, llamado así porque en la calle de San Bernardo estuvo el caserón de la antigua Universidad Central de Madrid. A la zona que queda al oeste de San Bernardo, alrededor del cuartel del Conde-Duque, se la llama a veces barrio de Conde-Duque. No hay consenso sobre dónde acaba exactamente Malasaña, y cada vecino tiene su propia frontera.

Historia de Malasaña

Un arrabal de huertas y caminos

Hasta el siglo XVI esta zona era un arrabal a las afueras de Madrid, con huertas, alquerías y algún camino. La Corredera Alta de San Pablo era, según algunos cronistas, una antigua vía romana, y en el plano de Teixeira de 1656 aparece ya con el nombre de San Ildefonso. Junto a la quinta donde luego se levantaría el Hospicio hubo una ermita dedicada a San Pablo, a la que los madrileños acudían en romería; cuando desapareció, la verbena se trasladó al paseo del Prado y a la Plaza Mayor.

Con la llegada de la corte en 1561, Madrid creció hacia el norte y el arrabal se fue llenando de conventos, casas y palacios. En el siglo XVII se fundaron el convento de San Plácido (1624), la iglesia de San Antonio de los Portugueses (1624-1633), la parroquia de San Ildefonso (1619) y el convento de carmelitas de las Maravillas. El barrio fue durante siglos un lugar de chisperos, los artesanos del hierro que daban nombre a los vecinos de esta parte de Madrid.

Leyendas del Madrid de los Austrias

La calle del Pez guarda una de las leyendas más bonitas del barrio. Un tal Juan Coronel compró un terreno donde había un estanque con peces, que se fueron muriendo durante las obras de su casa. Su hija Blanca rescató el último y lo guardó en una pecera, pero también murió. Para consolarla, su padre mandó labrar un pez de piedra en la esquina del edificio con el rótulo «Calle del Pez». Blanca acabó haciéndose monja en el cercano convento de San Plácido.

Y San Plácido tiene sus propias historias: en 1628 se habló de la posesión diabólica de veinticinco monjas, con exorcismos escandalosos y la intervención de la Inquisición; y se cuenta que su reloj, cuyas campanadas imitan el toque de difuntos, fue un regalo de Felipe IV como penitencia por haber intentado seducir a una joven monja.

El siglo XVIII: el Hospicio y el Conde-Duque

En el siglo XVIII se levantaron dos de los grandes edificios barrocos del barrio, ambos de Pedro de Ribera. El Real Hospicio de San Fernando, fundado en 1673 y reconstruido en el XVIII, con su espectacular portada a la calle de Fuencarral. Y el cuartel del Conde-Duque, que Felipe V mandó construir en 1717 para alojar a 600 guardias de corps y 400 caballos. En 1782 se fundó el Banco de San Carlos en el palacio de Monistrol, en lo que hoy es la plaza de la Luna.

El 2 de mayo de 1808

El episodio que ha marcado para siempre la identidad del barrio ocurrió en el Parque de Artillería de Monteleón, el antiguo palacio de Monteleón convertido en cuartel, que ocupaba el espacio de la actual plaza del Dos de Mayo. Allí se hicieron fuertes, contra las tropas francesas, los pocos militares que se levantaron en armas, bajo el mando de los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde, junto a vecinos del barrio. Los dos capitanes murieron en la defensa, y la represión posterior se llevó por delante a muchos madrileños, entre ellos Manuela Malasaña. Galdós lo contó en El 19 de marzo y el 2 de mayo, el tercer libro de sus Episodios Nacionales.

El siglo XIX: mercados, desamortización y una nueva plaza

En 1835 se inauguró en la plazuela de San Ildefonso el primer mercado cubierto de Madrid, obra del arquitecto Lucio Olavieta, para ordenar el mercado callejero de fruta, verdura y pescado que llenaba las Correderas desde el siglo XVIII. Funcionó hasta 1970. En 1858 Rosalía de Castro, vecina de la Corredera Baja de San Pablo, se casó con Manuel Murguía en la iglesia de San Ildefonso.

La desamortización obligó en 1869 a las carmelitas de las Maravillas a abandonar su convento, que se derribó. Ese mismo año se creó la plaza del Dos de Mayo sobre el solar del antiguo cuartel de Monteleón, conservando su arco de entrada. En 1869 un incendio destruyó los pisos altos del cuartel del Conde-Duque.

El siglo XX: de barrio castizo a la movida

A principios del siglo XX el barrio seguía siendo popular y castizo, con cines de barrio, como el cine Pez, abierto en 1948, y teatros como el Maravillas, inaugurado en 1918 en la calle de Manuela Malasaña. Con los años, como tantos barrios del centro, fue envejeciendo.

Fue justo entonces cuando, por su situación entre Chueca y Argüelles, la zona universitaria, sus calles se convirtieron en uno de los focos de la movida madrileña, el movimiento contracultural de los primeros años de la Transición. Bares con pequeñas pistas y conciertos, como El Penta o La Vía Láctea, se convirtieron en lugares de culto. Desde entonces Malasaña ha sido un barrio de noche, música y ambiente alternativo, con épocas de botellón, quejas vecinales, rehabilitación de edificios y una creciente llegada de turistas.

Qué ver en Malasaña

La plaza del Dos de Mayo

Es el corazón del barrio, la «plaza del Dosde» para los vecinos. La rodean o desembocan en ella las calles de San Andrés, Daoíz, Velarde, Ruiz y Dos de Mayo. En el centro, entre árboles y juegos infantiles, se conserva el arco monumental que daba entrada al palacio de Monteleón y, bajo él, el grupo escultórico de mármol de Antonio Solá, de 1830, que representa a Daoíz y Velarde. La escultura perdió hace tiempo su espada, que a veces aparece sustituida por latas o botellas. Es la plaza de las terrazas, de los niños por la tarde y de la gente joven por la noche.

La iglesia de las Maravillas

En una esquina de la plaza, con su pórtico a la calle de la Palma, está la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, lo único que queda del antiguo convento de carmelitas que dio nombre al barrio. Se construyó en el siglo XVII con trazas atribuidas a Juan Gómez de Mora y se reformó en estilo neoclásico en el XVIII. Sufrió mucho en 1808 por su cercanía al cuartel de Monteleón. Desde 2016 la gestiona la Comunidad de Sant’Egidio, que reparte allí cenas calientes a personas sin hogar dos días por semana.

El Museo de Historia de Madrid

En la calle de Fuencarral, 78, ocupa el antiguo Real Hospicio de San Fernando. Su portada barroca de Pedro de Ribera es considerada una de las obras más representativas del barroco civil español. El museo se inauguró como Museo Municipal el 10 de junio de 1929 y, tras una larga rehabilitación, reabrió en 2014. Recorre la historia de Madrid desde que fue capital en el siglo XVI, y su gran tesoro es la maqueta de la ciudad que León Gil de Palacio construyó entre 1828 y 1830.

El cuartel del Conde-Duque

Es uno de los edificios más grandes del centro de Madrid, con tres patios y una portada barroca de Pedro de Ribera que en su día criticaron los clasicistas. Fue cuartel de los guardias de corps desde el siglo XVIII y su torre formó parte de la línea de telégrafo óptico de Madrid a Irún. Dejó de tener uso militar en 1969, se salvó de un plan de derribo en 1975 y, tras varias rehabilitaciones, es hoy el Centro Cultural Conde Duque, con conciertos, exposiciones, el Archivo de Villa, la Hemeroteca Municipal, la Biblioteca Histórica Municipal y el Museo de Arte Contemporáneo. Sobre el origen de su nombre hay varias teorías: el conde-duque de Olivares, el conde de Aranda y duque de Peñaranda, o el duque de Berwick y Liria, conde de Lemos.

La iglesia de San Antonio de los Alemanes

En la esquina de la calle de la Puebla con la Corredera Baja de San Pablo está una de las iglesias más sorprendentes de Madrid. Se construyó entre 1624 y 1633 como iglesia del hospital de los portugueses de la corte, de ahí su primer nombre, San Antonio de los Portugueses. Por fuera es sobria, de ladrillo; por dentro, deslumbra: tiene una rara planta elíptica y está completamente pintada al fresco, cúpula y paredes.

La iglesia de San Ildefonso

En la plaza del mismo nombre, el templo actual es de 1827, obra de Juan Antonio Cuervo, sobre una iglesia fundada en 1619. Se restauró por completo en 1952 tras los destrozos de la Guerra Civil. Una placa recuerda la boda de Rosalía de Castro en 1858. Dentro destaca un retablo barroco atribuido a Gaspar Becerra. La parroquia se encarga también del Humilladero de la Soledad, en la calle de Fuencarral.

El convento de San Plácido

En la calle de San Roque sobrevive la iglesia de este convento benedictino fundado en 1624, protagonista de las leyendas del Madrid de los Austrias. El convento se derribó en 1903 y se reconstruyó a partir de 1912, restaurando la iglesia. Fue declarado Monumento Nacional en 1943.

El palacio de Liria y el Museo ABC

En la zona de Conde-Duque, en la calle de la Princesa, 20-22, está el palacio de Liria, residencia de la Casa de Alba desde principios del siglo XIX y el domicilio particular más grande de Madrid, con 200 estancias. Desde 2019 se puede visitar. Muy cerca, en la calle de Amaniel, el Museo ABC del Dibujo y la Ilustración, abierto en 2010, ocupa la primera fábrica de cervezas Mahou de la capital, de 1891.

Calles y plazas de Malasaña

La calle de Fuencarral

Es la frontera con Chueca y la calle comercial del barrio. Su primer tramo, peatonal, está lleno de tiendas de moda, zapatillas y cadenas, y más arriba aparecen el Museo de Historia, el Tribunal de Cuentas y cafés como el Comercial. Fue uno de los caminos que salían de Madrid hacia el pueblo de Fuencarral.

La calle de San Bernardo

Marca el límite oeste de la Malasaña histórica, desde Santo Domingo hasta Quevedo. En ella estuvo el caserón de la Universidad Central, que da nombre al barrio administrativo, y frente a él, en la esquina con la calle del Pez, el palacio Bauer, que fue Conservatorio de Música y Escuela Superior de Canto. También están la iglesia de Montserrat, de Pedro de Ribera, el instituto Lope de Vega, creado en 1933, y la casa donde vivió Emilia Pardo Bazán entre 1890 y 1915, en el número 35.

La calle del Pez

Es una de las calles con más sabor del viejo barrio de Maravillas. Además de su leyenda, conserva la fachada del palacio de Bornos, en el número 12, de mediados del siglo XIX, y el antiguo palacio del duque de Baena, de 1860, en la esquina con Pozas. En el número 10 abrió en 1948 el cine Pez, que en los sesenta se convirtió en el Teatro Alfil. Hoy está llena de bares, tiendas pequeñas y restaurantes.

Las Correderas de San Pablo

La Corredera Baja sube desde la calle de la Luna y la Corredera Alta continúa desde la plaza de San Ildefonso hasta Fuencarral. Entre 1835 y 1970, los días de mercado se llenaban de puestos de fruta, verdura y pescado. En la Corredera Alta nació María Teresa del Toro, la breve esposa de Simón Bolívar, y en la Baja vivió Rosalía de Castro.

La calle del Espíritu Santo, San Andrés, la Palma y Velarde

Son las calles de bares, tiendas vintage, talleres, librerías y locales de música que han dado fama al barrio. San Andrés, donde vivía Manuela Malasaña, baja hasta la plaza del Dos de Mayo. La calle de la Palma da a la iglesia de las Maravillas. Velarde y Daoíz recuerdan a los dos capitanes de 1808.

La plaza de San Ildefonso

Pequeña y siempre animada, ocupa el solar del antiguo mercado cubierto. Hoy tiene terrazas y es uno de los puntos de encuentro del barrio.

La plaza de la Luna

Oficialmente plaza de Santa María Soledad Torres Acosta, conecta la Gran Vía y Fuencarral con San Bernardo. Fue foco de prostitución a finales del siglo XX hasta que el Ayuntamiento la remodeló en 2007, con fuentes, jardín infantil y un jardín vertical. En Navidad se instalan un mercado navideño y una pista de hielo. Una placa recuerda a Arturo Ruiz, asesinado en 1977.

La plaza de las Comendadoras

En la zona de Conde-Duque, frente al monasterio de Santiago el Mayor de las Comendadoras de Santiago, cuya iglesia construyeron Manuel y José del Olmo entre 1667 y 1685, y cuyo convento rehízo Sabatini en el siglo XVIII. Es una de las plazas más tranquilas y agradables del barrio, con terrazas y árboles.

La glorieta de Bilbao

En la esquina norte, donde Fuencarral se cruza con Carranza, Sagasta y la calle de Luchana, está el Café Comercial, fundado el 21 de marzo de 1887, uno de los cafés históricos de Madrid. Por sus mesas pasaron Antonio Machado, Jardiel Poncela, Gloria Fuertes, Blas de Otero o José Hierro, y tuvo un centenario club de ajedrez. Cerró en 2015 y reabrió en 2017 tras una reforma que respetó sus elementos protegidos.

La plaza del Dos de Mayo, con el arco del antiguo cuartel de Monteleón
La plaza del Dos de Mayo, con el arco del antiguo cuartel de Monteleón. Foto: Zarateman · CC0 · Wikimedia Commons

Comercio y ambiente

Malasaña es uno de los barrios más vivos de Madrid. De día predominan las tiendas pequeñas: ropa vintage y de segunda mano, discos, cómics, librerías independientes, diseño, peluquerías, tatuajes y talleres de artistas. Los cafés de especialidad, los bares de vermú y los restaurantes de cocina de todo el mundo se mezclan con tabernas de toda la vida.

De noche, el barrio se llena. Malasaña lleva desde la movida siendo un referente de bares de música, conciertos pequeños y copas, y algunos cronistas lo han comparado con el Camden Town de Londres, el East Village de Nueva York o el Bairro Alto de Lisboa. El público ha ido cambiando, de los jóvenes del botellón a universitarios, gente de más edad y cada vez más turistas, y la convivencia entre la noche y el descanso de los vecinos ha generado campañas de protesta y medidas municipales contra el ruido.

Arte en el barrio

Malasaña tiene una larga tradición de artistas. En octubre de 2017 acogió, junto a Chueca, el festival Los Artistas del Barrio, en el que más de 200 artistas abrieron sus talleres o expusieron en más de 70 espacios. Muchos bares y locales del barrio funcionan también como salas de exposiciones.

Zonas verdes cerca de Malasaña

Malasaña es un barrio denso, sin parques grandes. Los respiros verdes son las plazas: la del Dos de Mayo, con sus árboles y juegos infantiles; la de las Comendadoras; los patios del cuartel del Conde-Duque; y el pequeño jardín infantil y el jardín vertical de la plaza de la Luna. Los jardines del palacio de Liria, los únicos de propiedad privada que aparecen destacados en muchos planos de Madrid, se ven desde la calle de la Princesa.

Para un parque de verdad hay que salir un poco: el parque del Oeste y el templo de Debod quedan a un paseo desde Conde-Duque, cruzando la calle de la Princesa, y la plaza de España, recientemente remodelada, está al final de San Bernardo.

El clima en Malasaña

Malasaña tiene el clima de Madrid: inviernos fríos y secos, veranos muy calurosos y primaveras y otoños suaves, que son la mejor época para pasear por el barrio y disfrutar de las terrazas. En verano, las calles estrechas dan sombra a ciertas horas, pero los pisos altos sin aislamiento sufren mucho el calor, algo a tener en cuenta si vas a vivir aquí.

Cómo llegar a Malasaña y moverse

Malasaña está en pleno centro y se recorre a pie. El coche es poco práctico: calles estrechas, tráfico restringido y aparcamiento muy limitado.

  • Tribunal (líneas 1 y 10): en la calle de Fuencarral, la más céntrica para la plaza del Dos de Mayo.
  • Bilbao (líneas 1 y 4): en la glorieta de Bilbao, junto al Café Comercial.
  • Noviciado (línea 2): en la calle de San Bernardo, cerca de la calle del Pez.
  • San Bernardo (líneas 2 y 4): al norte de la calle de San Bernardo.
  • Gran Vía (líneas 1 y 5) y Callao (líneas 3 y 5): en el límite sur.
  • Santo Domingo (línea 2), Plaza de España (líneas 3 y 10) y Ventura Rodríguez (línea 3): hacia el suroeste y la zona de Conde-Duque.
  • Argüelles (líneas 3, 4 y 6): en el límite oeste del barrio de Universidad.
  • Autobús: por la Gran Vía, Fuencarral, San Bernardo, Princesa y Alberto Aguilera pasan numerosas líneas de la EMT.

Educación

En la calle de San Bernardo se conserva el caserón de la antigua Universidad Central, heredera de la universidad fundada por Cisneros en Alcalá, que da nombre al barrio. En la misma calle está el instituto Lope de Vega, de 1933. El barrio tiene colegios públicos y concertados, escuelas infantiles y, en el Conde-Duque, la Biblioteca Pública Municipal Benito Pérez Galdós. Para la universidad, la Ciudad Universitaria queda muy cerca, al otro lado de Argüelles.

Sanidad

Los vecinos de Malasaña tienen centros de salud en el propio distrito Centro y en el entorno, y su hospital de referencia depende de la zona sanitaria que les corresponda. Como en el resto de la ciudad, lo mejor es consultar en la tarjeta sanitaria qué centro te toca según tu calle.

Fiestas de Malasaña

Fiestas del Dos de Mayo

El 2 de mayo, festivo en la Comunidad de Madrid, el barrio recuerda el levantamiento de 1808. La plaza del Dos de Mayo es el escenario de las fiestas populares, con conciertos y actividades, y es tradición acercarse al arco de Monteleón y al monumento a Daoíz y Velarde.

Navidad en la plaza de la Luna

En Navidad, la plaza de la Luna acoge un mercado navideño y una pista de hielo, uno de los planes más populares del centro.

San Antón, el Orgullo y las fiestas de los vecinos

Malasaña vive también de cerca las fiestas de Chueca: las vueltas de San Antón, el 17 de enero, pasan por la calle de Fuencarral, y durante el Orgullo, a principios de julio, el ambiente desborda Fuencarral y llega a las calles del barrio. Las asociaciones vecinales y culturales organizan además sus propias actividades durante el año.

Qué comer en Malasaña

Malasaña es un barrio para comer bien y variado. Algunas pistas:

  • Cafés históricos: el Café Comercial, en la glorieta de Bilbao, fue famoso en la segunda mitad del siglo XX por su chocolate con churros y sus picatostes.
  • Tabernas y vermús: las calles del Pez, la Palma, San Andrés y Espíritu Santo tienen bares de vermú y raciones, muchos con decoración de época.
  • Cocinas del mundo: restaurantes de cocina italiana, mexicana, japonesa, coreana, peruana o vegana, y muchas propuestas de cocina de autor en locales pequeños.
  • Brunch y cafés de especialidad: Malasaña fue de los primeros barrios de Madrid en llenarse de cafeterías de especialidad y locales de brunch.
  • Terrazas: la plaza del Dos de Mayo, la de San Ildefonso y la de las Comendadoras son las clásicas.

Malasaña en la cultura

Literatura

Rosa Chacel ambientó aquí su novela Barrio de Maravillas, publicada en 1976. La calle del Pez aparece en el Madrid de Galdós y de Baroja, y el 2 de mayo en Monteleón ocupa páginas memorables de los Episodios Nacionales.

Cine

En Malasaña se rodaron películas como El cochecito, de Marco Ferreri, o Los peores años de nuestra vida, de Emilio Martínez Lázaro, y sus calles han aparecido también en el cine de Alejandro Amenábar.

La movida

La movida madrileña tuvo varias sedes, pero Malasaña fue uno de sus centros. Locales como La Vía Láctea o El Penta (el Pentagrama) siguen siendo nombres míticos para varias generaciones. Las revistas, los fanzines y los programas de radio de la época convirtieron el barrio en un símbolo de la libertad de los primeros años de la democracia.

Centros culturales

El Centro Cultural Conde Duque, el Museo de Historia de Madrid, el Museo ABC y el Teatro Maravillas son las grandes referencias. A ellos se suman pequeñas salas de conciertos, galerías y librerías independientes.

Curiosidades de Malasaña

  • El nombre oficial antiguo del barrio era Maravillas, por la imagen de una Virgen de un convento carmelita.
  • Manuela Malasaña tenía 17 años cuando murió y figura con el número 74 en la lista de víctimas del 2 de mayo de 1808.
  • El escultor Antonio Solá talló el monumento a Daoíz y Velarde en 1830; la espada desapareció hace años.
  • La plaza de San Ildefonso tuvo el primer mercado cubierto de Madrid, de 1835 a 1970.
  • La calle del Pez debe su nombre, según la leyenda, a un pez de piedra que un padre mandó labrar para consolar a su hija.
  • La iglesia de San Antonio de los Alemanes está totalmente pintada al fresco y tiene planta elíptica.
  • La torre del Conde-Duque fue la primera de la línea de telégrafo óptico Madrid-Irún.
  • La primera fábrica de Mahou en Madrid estaba en la calle de Amaniel; hoy es el Museo ABC.
  • Rosalía de Castro se casó en la iglesia de San Ildefonso en 1858.
  • El Café Comercial abrió en 1887 y en los años treinta se le llamaba «el café de las bodas».

Vivir en Malasaña

Vivir en Malasaña es vivir en el centro de Madrid con ambiente de barrio: comercio de proximidad, mercados, cultura y metro en cada esquina. A cambio, es caro, los pisos suelen ser pequeños, hay mucho ruido nocturno en ciertas calles y la presión del alquiler turístico se nota.

Lo que conviene saber si buscas casa:

  • Edificios antiguos: la mayoría de las fincas son de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, con muros de carga, estructuras de madera, patios interiores y, muchas veces, sin ascensor. Tienen mucho encanto, pero también mantenimiento.
  • ITE: comprueba que la inspección técnica del edificio está al día y qué deficiencias señaló, sobre todo en cubiertas, fachadas, forjados y bajantes.
  • Derramas: pide las actas de las últimas juntas. Es habitual que haya derramas por rehabilitación de fachadas, cubiertas o instalación de ascensores.
  • Protección patrimonial: muchos edificios están protegidos y cualquier obra en fachada, balcones o carpinterías exteriores requiere permisos especiales.
  • Ruido: las calles con más bares, como las del entorno del Dos de Mayo, son animadas hasta tarde. Un piso interior o en una calle más tranquila, como las de Conde-Duque, puede marcar la diferencia.
  • Pisos turísticos: infórmate sobre si en el edificio hay viviendas de uso turístico y qué dicen los estatutos.

Comunidades de vecinos en Malasaña

Las comunidades de Malasaña suelen ser fincas antiguas de pocos vecinos, con patios de luces, escaleras de madera y, muchas veces, sin ascensor. En las juntas se habla a menudo de la instalación de ascensores en huecos estrechos, de rehabilitar fachadas protegidas, de las humedades de patios y cubiertas, de renovar instalaciones eléctricas y de gas, de las termitas o la carcoma en estructuras de madera y de la convivencia con locales de ocio en los bajos y con pisos turísticos.

Si tienes dudas sobre tu comunidad, en nuestra web encontrarás guías sobre juntas, derramas, obras y mantenimiento, y en el foro de Malasaña puedes preguntar a otros vecinos.

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Preguntas frecuentes

¿Dónde está Malasaña?

En el distrito Centro de Madrid, dentro del barrio administrativo de Universidad, entre Fuencarral, San Bernardo, la Gran Vía y Carranza.

¿Por qué se llama Malasaña?

Por la calle dedicada a Manuela Malasaña, bordadora de 17 años muerta el 2 de mayo de 1808. Desde los años ochenta el nombre se extendió a todo el barrio.

¿Cómo se llamaba antes Malasaña?

Barrio de Maravillas, por un convento de carmelitas y su imagen de Nuestra Señora de las Maravillas.

¿Quién fue Manuela Malasaña?

Una joven bordadora nacida en 1791 que vivía en la calle de San Andrés y murió el 2 de mayo de 1808, según la versión más extendida ejecutada por llevar unas tijeras de costura.

¿Qué pasó en la plaza del Dos de Mayo?

Allí estaba el Parque de Artillería de Monteleón, donde los capitanes Daoíz y Velarde y vecinos del barrio resistieron a las tropas francesas en 1808.

¿Qué metro hay en Malasaña?

Tribunal (líneas 1 y 10), Bilbao (1 y 4), Noviciado (2) y San Bernardo (2 y 4), además de Gran Vía, Callao, Santo Domingo y Plaza de España en los alrededores.

¿Qué ver en Malasaña?

La plaza del Dos de Mayo, la iglesia de las Maravillas, el Museo de Historia de Madrid, el cuartel del Conde-Duque, San Antonio de los Alemanes, San Ildefonso y el Café Comercial.

¿Qué es el cuartel del Conde-Duque?

Un cuartel barroco de Pedro de Ribera de 1717, hoy Centro Cultural Conde Duque, con el Archivo de Villa, la Hemeroteca y el Museo de Arte Contemporáneo.

¿Qué fue la movida en Malasaña?

El movimiento contracultural de la Transición tuvo en Malasaña uno de sus focos, con locales míticos como La Vía Láctea o El Penta.

¿Cuál fue el primer mercado cubierto de Madrid?

El de San Ildefonso, abierto en 1835 en la plaza del mismo nombre y derribado en 1970.

¿Por qué se llama así la calle del Pez?

Según la leyenda, un padre mandó labrar un pez de piedra en su casa para consolar a su hija por la muerte del último pez de su estanque.

¿Cuándo abrió el Café Comercial?

El 21 de marzo de 1887, en la glorieta de Bilbao. Cerró en 2015 y reabrió en 2017.

¿Qué es la plaza de la Luna?

La plaza de Santa María Soledad Torres Acosta, entre la Gran Vía y San Bernardo, remodelada en 2007, con mercado navideño y pista de hielo en Navidad.

¿Qué iglesia de Malasaña está pintada entera al fresco?

San Antonio de los Alemanes, en la Corredera Baja de San Pablo, construida entre 1624 y 1633, con planta elíptica.

¿Qué novela se ambienta en Malasaña?

Barrio de Maravillas, de Rosa Chacel, publicada en 1976.