Las zonas verdes son el gasto que más se recorta cuando aprieta el presupuesto y el primero que se nota cuando se recorta mal. Abrimos debate para compartir criterios y cifras.
Lo que marca el precio no son los metros de césped, sino la frecuencia y lo que incluye el contrato:
- Siega y desbroce: semanal o quincenal de marzo a octubre, mensual el resto del año. Es la partida fija.
- Poda de arbolado: normalmente una vez al año, en parada vegetativa, es decir entre noviembre y febrero. Los setos, dos o tres veces.
- Riego: revisión de programador, goteo y aspersores al menos dos veces al año. Aquí se van muchos metros cúbicos sin que nadie se entere hasta que llega el recibo.
- Tratamientos fitosanitarios: puntuales, y con parte del producto aplicado. En comunidades con niños y mascotas es obligatorio informar antes.
- Retirada de restos: comprobad si entra o se factura aparte. Es la sorpresa clásica.
Dos consejos que ahorran dinero de verdad: revisar el programador de riego cada primavera, porque un riego mal configurado cuesta más al año que la propia poda; y llevar la contratación anual en vez de por avisos sueltos, que siempre sale más caro y sin garantía de continuidad.
Y si hay palmeras, comprobad que la empresa esté al día con el tratamiento contra el picudo rojo. Es lo que separa una palmera de una tala de urgencia.
¿Cuánto pagáis al mes y qué incluye? Contadnos también cuántos metros de zona verde tenéis, para que las cifras se puedan comparar.